Paisaje con nubes

Paisaje con nubes
SOL (Paisaje con nubes)

lunes, 6 de diciembre de 2010

CAOS AÉREO DESDE EL SOFÁ












SOL (Jarra con girasoles)



Si alguna “ventaja” hemos de tener los que somos “pobres de solemnidad” es la de que cuando llega un “puente” de estos, tan apetecible y tan idóneo para viajar a donde sea, y te ves obligada a quedarte en casa mordiéndote las uñas muerta de envidia hacia los que se van a pasárselo tan bien, si ocurre luego algún “sarao” como el que se ha montado con la huelga de los controladores, que no se sabe si es huelga o qué pero que, sea lo que sea, han hecho la puñeta, directa o indirectamente, a varios millones de personas así como el que lava, al enterarte por la Tv de semejante folklore mientras estás tan ricamente tumbada en el sofá y piensas que, de haber dispuesto de algún euro mas, serías parte integrante de semejante berenjenal, piensas que, pues oye, en casita tampoco se está tan mal. Sobretodo cuando el resto de la familia se encuentra allá lejos por esos mundos de Dios.


Me encuentro sola, solita, sola, campeando a mis anchas sin nadie que me moleste. Placer de dioses, de diosas y del Olimpo entero. Mis padres en el apartamento de la playa que les gusta mas que a un tonto un bolígrafo. Con el frío que hace es para tener valor, pero mira, a ellos no parece importarles la climatología. Mi hermana con su noviete y otros amigos de ellos, rumbo a Berlín, o, al menos, esa era su intención inicial que anteayer me enteré por mis padres que habían quedado “atrapados” en el Aeropuerto del Prats. De entonces acá no sé nada de ellos. Ni mis padres me han llamado para decirme alguna novedad ni yo les he telefoneado para interesarme. Ya se apañarán, digo yo. No creo que les coma ningún lobo feroz. A mi hermana me la imagino histérica perdida, si habitualmente lo está pues en una situación caótica como ésta para qué contar. Ya me enteraré de más pormenores a su regreso. De momento compadezco sinceramente a todos los que estén a su alrededor.


Por la Tv voy enterándome de alguna novedad de semejante follón que es de órdago a la grande y no acaba mas que empezar. En las diversas cadenas coinciden en que la culpa es de los controladores aéreos que les ha dado por no ir a trabajar, una gran parte aduciendo que, de golpe y porrazo, se han puesto enfermos lo cual, naturalmente, es mas que mosqueante. Consabidas imágenes de una multitud de pasajeros que se encuentran mas tirados que una colilla, a la espera de una solución milagrosa y con una cara de mala leche que ya ya. Las clásicas entrevistas a la pasajera que pretendía ir a no se donde y ahora ahí a la espera sin saber qué hacer, la niña que viaja sola, los minusválidos que tienen su medicación en la maleta y que como la han facturado no hay forma de recuperarla. En fin, los pequeños grandes dramas con los que las cadenas televisivas nos obsequian en estos casos. Todos coinciden en que los controladores son unos verdaderos “cabroncetes” y que una huelga así no se hace. En un momento dado sale un balbuceante ministro de Fomento diciendo que tales señores son unos insensatos y que se preparen que van a saber lo que es bueno. Posteriormente será el Ministro Portavoz del Gobierno el que les amenace con las penas del Infierno. Pero los aeropuertos continúan cerrados.


El Gobierno decide llevar al ejército a las torres de control, total para nada pues a la hora de la verdad como sus controladores no están habilitados para regular el tráfico civil todo continúa igual pero con militares uniformados paseando de acá para allá sin saber qué hacer. Digo yo que los señores del gobierno bien se podrían haber enterado antes de montar semejante “numerín” pues si es por asesores que les aconsejen tienen para dar y tomar.


Se opta entonces por declarar el Estado de Alarma en base a unos supuestos tan traídos por los pelos que no falta en Internet quien afirme que son totalmente ilegales. Sea como fuere los controladores quedan dentro del ámbito militar y, enfermos o no, son llevados a punta de pistola hasta sus puestos en la torre de control. Los aviones empiezan a salir y aterrizar, pero el tapón existente es de tal magnitud que a saber cuándo se podrá regularizar.


Mas o menos esta es la historia del último “show” acaecido en este País. Naturalmente, y por lo que me he podido ir enterando acá y alla, principalmente en Internet, la cosa no es tan simplona como suponer que a un colectivo, así porque así, porque les ha dado por hacer una gamberrada o porque un extraño virus les haya afectado la cabeza y se les hayan “cruzado los cables”, decidieran de buenas a primeras paralizar todo el espacio aéreo que detrás de todo esto hay un verdadero “culebrón” en el que el propio Gobierno está metido hasta las narices y un poco mas.


Por de pronto el Gobierno, según lo ha reconocido, tenía conocimiento desde hacia días de la posibilidad de esta huelga. Estaban tan a la espera de que sucediera que los ministros mas significativos, tan dado ellos a hacer turismo a costa del erario público, habían decidido renunciar a las vacaciones y permanecer en sus sillones. Hasta el propio Presidente declinó “hacerse la foto” con los dignatarios americanos y quedarse en Madrid. Y renunciar este buen señor a una “foto”, con lo que le gusta, son palabras más que mayores. Así pues lo sabían ¡Y no tomaron ninguna medida para remediarlo! Increíble. Aducen que no se esperaba que la situación fuera tan “grave”. O sea que si en vez de 330.000 pasajeros afectados hubieran sido sólo 100.000 pues eso, que les den. Lo dicho, increíble la irresponsabilidad a la que se puede llegar.


Orquestada por el propio Gobierno se ha hecho una exhaustiva campaña contra los Controladores Aéreos indicando lo “mucho” que ganan y lo “poco” que trabajan. Se exagera hasta lo inverosímil, claro está, pero como si de lo que mas sobrado estamos en España es de envidia, el público en general ha “entrado al trapo” sin pensárselo dos veces llegando al convencimiento de que estos señores se llenan los bolsillos a rebosar por estarse tocando las narices todo el día. Se omite, naturalmente, las características y penosidad del trabajo que realizan y que tanto el sueldo que perciben como horario de trabajo, no es algo que venga como caído del Cielo, sino que ha sido otorgado por el propio Gobierno, los mismos que ahora se quejan de lo mucho que ganan, como consecuencia de una negociación colectiva.


Se les da una imagen asociada a la vaguería, a la de un colectivo de gente indeseable que no conforme con vivir de los demás con sueldos millonarios, pretenden hacerlo sin dar un palo al agua. Se omite, sin embargo, el grado de indefensión al que, al mas puro estilo dictatorial, se han visto sometidos, así como el apoyo que han tenido de los sindicatos y las protestas de éstos ante el Gobierno ante una situación de fragante injusticia. No se habla que desde el mes de Febrero existe una negociación abierta con el Gobierno que éste ha resuelto, sin mas diálogo, mediante una Ley en la que, a lo que afirman, se vulnera descaradamente los derechos que ampara La Constitución.


En fin, me estoy extendiendo mas de la cuenta y no es el propósito de este “Blog” hablar de Política (que, dicho sea de paso, es algo que odio). Detrás de todo y como parte importante, importantísima, queda la privatización parcial de AENA cuyo propósito, según el Gobierno, es el de recaudar fondos para “tapar agujeros” en esta economía maltrecha que ellos mismos han hundido pero que, según varios “Blogs” que me he ido encontrando por aquí y por allá, oculta un formidable negocio particular. Sinceramente aquí me pierdo un poco o un mucho y en todo caso prefiero no indagar. Baste decir que los sindicatos han denunciado estas medidas y tienen programada una huelga para protestar por esta privatización.


En la prensa de hoy (dos días después de iniciar este escrito) he visto la fotografía de un exultante Pepe Blanco, Ministro de Fomento, y unos titulares en los que declaraba que “era hora de hacer justicia”, lo cual me parece la mar de bien. Lo de “hacer justicia” se refiere, ni que decir tiene, a los más de 400 controladores expedientados y a mi modesto e ignorante parecer esto es quedarse muy corto. ¿Y las otras responsabilidades? Me refiero, por supuesto, a las políticas.


Me parece estupendo que se penalice a los controladores siempre y cuando se demuestre que hayan cometido delito para lo cual habrá que demostrar que ninguno de ellos no tenían mermada la capacidad física o psíquica requerida, pues de acuerdo con la Ley promovida por el propio Ministro :

Deberán abstenerse de ejercer dichas funciones y de realizar tales actividades en caso de disminución de la capacidad física o psíquica requerida. El personal de control al servicio de la Entidad Pública Empresarial «Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea», que aprecie dicha circunstancia, deberá someterse de manera inmediata a reconocimiento por parte de los Servicios Médicos que facilite la Entidad, quienes verificarán la concurrencia de la misma, y determinarán si ello ha de dar lugar al apartamiento de su puesto de trabajo.”

¿Han sido sometidos de “forma inmediata” al preceptivo reconocimiento o por el contrario el único “reconocimiento” ha sido el de un guardia civil y su pistola? Y de ser esto último, si se han visto obligados a trabajar por la fuerza en una situación tan poco apta para regular el tráfico aéreo ¿Quién sería responsable de haber existido una catástrofe aérea?


Pero, como decía antes, a mi modesto e ignorante parecer y entender, existen también responsabilidades políticas de las que el Gobierno no quiere ni oir hablar. Veamos, que, a estas horas del “baile”, que el Ministro de Fomento que tanto habla de “hacer justicia” no haya presentado ya su dimisión resulta cuanto menos alucinante. Aún en el supuesto inverosímil de que todo le hubiera pillado de nuevas y fuera mas inocente que un recién nacido, un caos de semejante envergadura conlleva su dimisión pues a fin de cuentas es el máximo responsable. Alguna desventaja, creo yo, tiene que tener el ser Ministro.

Y con todo lo dicho se ha acabado el escrito. Anteriormente decía que no quería hablar de política y al final lo he hecho. Poquito, pero demasiado para mis propósitos. Espero que no me vuelva a ocurrir.