Paisaje con nubes

Paisaje con nubes
SOL (Paisaje con nubes)

sábado, 22 de diciembre de 2007

¿MIEDO AL DESNUDO?¿POR QUÉ?





SOL (Libertad)


Mi hermana y yo somos totalmente antagónicas. Como la noche y el día o como el agua y el aceite que por mucho que se intente no se logra conseguir una mezcla homogénea. Ella es puritana, puritanísima. Recatada, recatadísima. Pudorosa, pudorosísima. En mi caso, soy simplemente yo, actuando conforme se me ocurre en el momento y sin entender muy bien aquellas palabras.


Las veces que no hemos mas remedio que compartir habitación, a la hora de acostarse asisto a la a una especie de “ritual” que, no por no conocerlo deja siempre de sorprenderme. Lo primero que hace es escudriñar por la ventana hacia el exterior como si temiera que la estuvieran espiando. Una vez satisfecha con su inspección, baja la persiana, corre las cortinas y se asegura de que no quede la mas mínima rendijita. A continuación coge su camisón o pijama, su bata, útiles de aseo y pantuflas y desaparece en el cuarto de baño durante una hora. Qué hace en todo este tiempo, pues lo ignoro. Lo único que sé es que permanece cuidadosamente encerrada en el cuarto de baño durante una hora, si no es mas. Reaparece envuelta en una bata cerrada hasta la barbilla que oculta su vestimenta de dormir y con la cara brillante de crema. Cuelga cuidadosamente en el armario la ropa que se acaba de quitar en una operación que suele desesperar por la pulcritud y precisión. La ropa interior la deja dobladita sobre una silla y debajo de la silla su calzado. No hay variación posible. Dedica otra nueva inspección a la ventana para asegurarse que esté perfectamente oclua cualquier mirada indiscreta . Se quita la bata, la dobla y la coloca con toda delicadeza sobre la silla en la que ha dejado la ropa interior. Entra en la cama y se tapa hasta la nariz. Lo dicho, todo un “ritual”.

En mi caso todo sucede al revés. De un par de puntapiés arrojo el calzado a cada extremo del cuarto. Conforme me voy desnudando voy dejando las prendas en los muebles que tengo mas a mano. Acudo al cuarto de baño sin otra “vestimenta” que mi “neceser” regresando a los diez minutos. Me estiro. Me vuelvo a estirar. A veces hago un poco de yoga. Me tumbo encima de la cama sin taparme (siempre y cuando la temperatura lo permita, claro). Leo un rato y cuando apago la luz me doy cuenta por la claridad que entra que ni he bajado persianas, ni corrido cortinas ni nada de nada.

Cada vez que compartimos habitación a mi hermana le da un desmayo,
- ¡¡¡Te están viendo tal como estás desde la calle!!!
- ¡Ah!¿Si? Pues serán personas muy altas que estamos en un quinto piso.
- ¡Desde la casa de enfrente, idiota!
- ¿Y quién me está viendo?
- ¡Pues todo el mundo!
- Eso es imposible, no caben tantas personas en esa casa.
Con un bufido baja persianas y cierra cortinas. Acto seguido viene la segunda parte, el sermón.
- ¡Podías ponerte “algo” para dormir! Es ... “impúdico” que lo hagas desnuda.
Ni caso. Desde siempre me ha encantado dormir desnuda sintiendo la caricia de la sábana sobre mi cuerpo. Tan solo hago excepciones los días fríos, friísimos de Invierno y cuando, por razones obvias, no tengo otro remedio. De pequeñita mi madre me colocaba el pijama o camisón de turno cuando me llevaba a la cama para encontrárselo en el suelo al día siguiente. Insistió durante algún tiempo, luego me dejó por imposible. Mi hermana aún persiste en la monserga.
- ¿Y por qué es “impúdico”, según tu?
- ¡¡¡Porque si!!!
- O sea que no tienes ni idea
- ¡Pues si que la tengo! Una mujer “debe”.....
¡Ay Señor! Ya empezamos con los “débitos” de la mujer. ¿Alguien se ha parado a pensar en la cantidad de cosas absurdas que la mujer tiene sobre si como una obligación? Se podría llenar un libro, o mejor aún, toda una biblioteca.

Recuerdo la escena de una película de época que vi antaño, en la que una señora muy mayor confesaba orgullosa a sus hijas y nietas no haberse mostrado desnuda nunca ante los ojos de ningún hombre, inclusive su propio marido.
- “¡Ostras!”, me dije.
En aquellos camisones que cubrían pudorosamente de cuello a tobillos y llegaban sus acampanadas mangas hasta casi la punta de los dedos, existía una abertura abotonada “estratégicamente” situada a una cuarta mas debajo de la altura del ombligo que permitía cumplir a la virtuosa con sus deberes conyugales sin poner en riesgo su recato. Todo un ejemplo a seguir. El “honor” familiar residía única y exclusivamente en la mujer, o mejor aún en el cuerpo de la mujer que lo que es la “sesera” tanto daba, pues se daba por hecho que tan solo contenía serrín. Oculto tras la cárcel de aquel grueso camisón a guisa de coraza que debían sustituir en la noche a las capas de ropajes que la cubrían durante el día, su cuerpo era como si no existiera. Un tema “tabú” incluso pasa si misma. Como una “concesión” se la permitía lucir su cabeza y manos, y aún así con reparos que para eso se habían inventado los guantes, sombreros y velos. Algo así como la “moda talibán” pero en la cultura occidental.
Lo bueno del caso es que la anciana sufridora del absurdo, ponía orgullosa, ante sus descendientes, su “proeza” como ejemplo a seguir, cuando lo suyo hubiera sido que las aconsejara,
- “Hijitas, no seáis tan re-bobas como he sido yo”
Pero, ya ves tu, no. Ella tan ufana y lo peor es que las otras la escuchaban con una cierta admiración.

Naturalmente lo anterior denota la mentalidad de una época afortunadamente ya superada para la mujer que en la actualidad actúa con total libertad. ¿Con “total” libertad? Bueno, dejémoslo en con algo mas libertad que el “tabú” hacia el propio desnudo continúa latente en nosotras mismas. Se me podría decir que en los hombres también ocurre tres cuartos de lo mismo. Si, pero no. En los hombres puede existir, salvando las distancias, naturalmente, un cierto pudor, pero en el caso de las mujeres no es éste el motivo fundamental de rechazo hacia la desnudez, sino el “qué dirán” o, si se quiere, el sometimiento a unas “normas establecidas” que, de por si, no tienen ni pies ni cabeza. Lo trágico del caso es que son las propias mujeres, o, al menos, un buen grupo de ellas, las que actúan, de la manera mas cerril, como celosas guardianas, tratando de imponerlas e influenciar a las siguientes generaciones para su supervivencia, sin pensar ni un momento el flaco favor que hacen a la libertad de la mujer.

4 comentarios:

Alex [Solharis] dijo...

¡Este blog promete! De veras, me has sorprendido mucho después de tanto comentario negativo como me habías hecho en tus correos. Me encanta el desparpajo con el que cuentas las cosas y es que la gracia natural no se aprende, se tiene.

Sobre el pudor en el desnudo... bueno, estoy de acuerdo en muchas cosas pero también algunos hombres somos muy pudorosos, ¿no crees?

Espero que este blog continúe porque ya tienes un admirador (aunque eso no debería sorprenderte).

solselenia dijo...

Gracias por tus ánimos. Yo no estoy tan segura como tu, pero intentare hacer lo que pueda.
Un beso

Damian dijo...

hola realmente esta bueno tu blog me gustaria charlar con tigo si tu quieres, me agregarias a tu mail s8@live.com.ar. espero tu respuesta y encontrarte en el chat cuidate hasta lego

Sergio Amado dijo...

Pues enhorabuena Solselenia, soy de tu misma manera de pensar en cuanto a la desnudez, de hecho soy nudista.

Y sigue con este blog, me hago seguidor.